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Así, el concepto compra verde significa la integración de la componente medioambiental en la toma de decisión de compra de bienes y contratación de servicios. Esto significa escoger los productos en función de su contenido, el envoltorio, las posibilidades de que sean reciclados, el residuo que generan, o si está en posesión de una ecoetiqueta. Las ecoetiquetas son unos distintivos otorgados por la administración u otra organización, que garantizan el cumplimiento de unos criterios ambientales por parte del producto. Así el consumidor puede reconocer en un producto ecoetiquetado, que éste cumple unas rigurosas especificaciones ambientales exigidas por el organismo otorgador. Para contratos de una cierta entidad, administraciones y empresas españolas (Ajuntament de Barcelona, Ajuntament de Cornellà, Ajuntament de Capdepera, RENFE) ya han incorporado la variable ambiental en el proceso de contratación, empezando a exigir la realización de estudios ACV de los productos o servicios a contratar.
La ISO ha diseñado tres normas para definir diferentes tipos de etiquetas ecológicas o ecoetiquetas. Las ecoetiquetas ISO tipo I, creadas por un organismo independiente que no interviene en el mercado, se rigen por la norma ISO 14024. Las ISO tipo II, según la norma ISO 14021, son autodeclaraciones que hacen los propios fabricantes. Por último, la norma ISO 14025 define las ecoetiquetas ISO tipo III como declaraciones ambientales que dan información cuantitativa muy detallada basada en indicadores.
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